Al final de cuentas, creo que me estoy convirtiendo en lo que justo en cierto momento de mi existencia (que no puedo recordar exactamente cuándo fue) me dije que no sería.
Para bien o para mal, y más frecuente que infrecuentemente, la frialdad me domina. Nada me conmueve... la indiferencia aumenta. Pensaba que estaba mal, que no es correcto mostrarse de esa forma frente a los demás...
Pero ahora me lo vuelvo a preguntar... será malo?
Y la respuesta no brota con facilidad... y tampoco hallo la respuesta absoluta que me incite a tomar un camino.
Reviviendo blog por enésima vez...
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sábado, 29 de agosto de 2009
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